La situación en torno al consumo de alcohol entre los jóvenes se ha convertido en un tema de gran preocupación en diversas comunidades. Un reciente incidente en Málaga ha puesto en evidencia los riesgos y las implicaciones legales que pueden surgir cuando se permite que menores accedan a bebidas alcohólicas en entornos no controlados. Este incidente, que ocurrió en un salón de fiestas infantiles, no solo revela la vulnerabilidad de los menores, sino también las responsabilidades de los adultos en la supervisión y gestión de espacios destinados a la celebración.
Desalojo de menores en un salón de fiestas infantiles
El pasado 21 de abril, la Policía Local de Málaga llevó a cabo un desalojo en un salón de celebraciones infantiles ubicado en el distrito Cruz de Humilladero. En el lugar, se encontraban 67 jóvenes celebrando una fiesta, de los cuales 66 eran menores con edades comprendidas entre los 13 y 17 años. Este evento no solo superaba el aforo permitido, sino que también se estaba consumiendo alcohol, lo que generó una respuesta rápida de las autoridades.
El desalojo se produjo alrededor de las 20:40 horas cuando dos agentes de policía que estaban de paisano se acercaron al local y observaron a una multitud de jóvenes bebiendo, muchos de ellos aparentemente menores de edad. Ante la evidencia de irregularidades, se solicitó el apoyo de más patrullas, tanto de la Policía Local como de la Policía Nacional, para manejar la situación de manera efectiva.
Las condiciones del local y el consumo de alcohol
Al llegar al salón, los agentes encontraron un ambiente festivo pero peligroso. Las características del local incluían:
- Parque de bolas y atracciones típicas de un salón infantil.
- Música a gran volumen que se escuchaba en el exterior.
- Luz tenue y luces estroboscópicas que contribuían a la atmósfera de fiesta.
- Gran cantidad de botellas de alcohol distribuidas por el local.
Este ambiente no solo era inapropiado para menores, sino que también violaba las normativas de seguridad y salud pública, que prohíben el consumo de alcohol en centros destinados a la infancia.
Responsabilidades y consecuencias legales
Cuando los agentes realizaron el desalojo, identificaron a todos los asistentes. La persona responsable del local fue contactada y se presentó en el lugar. Afirmó que había alquilado el espacio para una celebración infantil, específicamente para el cumpleaños de un niño de 8 años, sin saber que el uso que se le daría sería diferente. Sin embargo, se descubrió que la persona que había hecho la reserva era una menor que le pidió que entregara las llaves a otra menor, lo que complicó aún más la situación.
La propiedad había presentado una declaración responsable que autorizaba el uso del local para un máximo de 58 personas, pero el evento excedió este límite y, más importante aún, la declaración estaba firmada por una menor, lo que la invalidaba legalmente. La Policía Local levantó actas de denuncia debido a:
- El incumplimiento de las normativas de aforo.
- La violación de la ley de prevención y asistencia en materia de drogas por permitir el consumo de alcohol por menores.
- El incumplimiento de la prohibición de consumo de alcohol en centros destinados a menores.
Intervenciones y atención a los menores
Los menores fueron identificados y, tras verificar sus identidades, la mayoría pudo retirarse del lugar. Sin embargo, dos de ellos, de 13 y 14 años, no podían irse solos y sus madres fueron llamadas para recogerlos. Este aspecto resalta la importancia de la supervisión parental y la responsabilidad que tienen los adultos en la prevención de situaciones de riesgo.
Durante la intervención, uno de los menores fue sorprendido con un cigarro liado mezclado con hachís, lo que llevó a los agentes a levantar un acta de denuncia adicional. Este incidente es un recordatorio de las complicaciones que pueden surgir cuando los jóvenes se ven expuestos a situaciones de fiesta no supervisadas.
La cultura del botellón y sus implicaciones
El fenómeno del botellón, donde los jóvenes se agrupan para consumir bebidas alcohólicas en espacios públicos, ha sido objeto de debate en muchas ciudades. La normalización de estas prácticas plantea serios riesgos para la salud física y mental de los adolescentes, además de problemas sociales y legales. La situación en el salón de celebración es un reflejo de este comportamiento, donde el deseo de socialización y diversión puede llevar a decisiones peligrosas.
Las autoridades han intensificado los esfuerzos para combatir este tipo de conductas, implementando medidas como:
- Controles más estrictos en locales donde se celebran eventos.
- Campañas de concienciación sobre los riesgos del consumo de alcohol entre menores.
- Colaboración con padres y escuelas para fomentar un ambiente seguro para los jóvenes.
Reflexiones sobre la responsabilidad de los adultos
Los eventos como el sucedido en Málaga subrayan la necesidad de que los adultos asuman su responsabilidad en la supervisión de los menores. Los padres, tutores y propietarios de locales deben ser conscientes de las implicaciones de permitir que los jóvenes accedan a entornos donde el consumo de alcohol es permitido o ignorado.
Es crucial fomentar una cultura de responsabilidad y diálogo abierto sobre el consumo de alcohol, así como brindar alternativas seguras y saludables para que los jóvenes socialicen. La educación en torno a los riesgos asociados al alcohol debe comenzar desde una edad temprana para que los adolescentes puedan tomar decisiones informadas.
El siguiente video aporta más contexto sobre la situación del botellón en la ciudad de Málaga y las medidas que se están tomando para abordar este fenómeno:
Este tipo de incidentes nos recuerdan que la protección de los menores debe ser una prioridad, y que todos, desde los padres hasta las autoridades, tenemos un papel que desempeñar en la creación de entornos seguros y responsables.
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