La agricultura y la ganadería son pilares fundamentales de la economía rural en España. Sin embargo, la combinación de sequías prolongadas y cambios climáticos ha puesto en jaque la viabilidad de estos sectores. En este contexto, la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Málaga está alzando la voz para pedir medidas urgentes de apoyo laboral que puedan mitigar las pérdidas que enfrentan los trabajadores del campo.
La situación crítica del campo en Málaga
El presidente provincial de ASAJA Málaga, Baldomero Bellido, ha descrito la situación en el campo como "dramática". En comparación con el año anterior, se han registrado casi 200 litros menos de lluvia en esta época del año, lo que ha llevado a una crisis en los cultivos y la ganadería. Esta falta de precipitaciones no solo afecta la producción agrícola, sino que también amenaza la estabilidad laboral de miles de trabajadores del sector.
La provincia de Málaga, y en particular la Axarquía, se enfrenta a un panorama desolador. Los cultivos de primavera son un claro ejemplo de los estragos causados por la sequía: muchos no han podido ser sembrados, y aquellos que sí se han sembrado no han germinado adecuadamente. La ausencia de pasto y la baja producción de cultivos leñosos son otra consecuencia directa de esta crisis hídrica.
Medidas de apoyo laboral necesarias
Ante esta situación alarmante, Bellido ha solicitado la inclusión de medidas de apoyo laboral en los decretos de sequía. La necesidad de estas medidas es urgente, ya que la falta de cosechas se traduce en menores ingresos, lo que a su vez limita la capacidad de los agricultores para contratar mano de obra. Bellido ha subrayado que es crucial que se tomen decisiones en este sentido para evitar un descalabro mayor en el empleo agrícola.
- Apoyo financiero para agricultores y ganaderos.
- Incentivos para la retención de empleo en el sector agroalimentario.
- Programas de formación para la diversificación de cultivos.
- Asesoramiento técnico para la optimización del uso del agua.
La falta de agua no afecta únicamente a los cultivos, sino que también repercute en la ganadería. Sin pasto, los ganaderos se ven obligados a buscar alternativas costosas para alimentar a sus animales, lo que incrementa sus gastos y disminuye aún más sus márgenes de beneficio.
Impacto en la producción de miel
Otro sector que se ve amenazado por la sequía es el de la producción de miel. Según Fernando de Miguel, presidente de la Asociación de Agricultores de Málaga, la mayoría de la miel se produce en áreas de vegetación silvestre en la sierra. Actualmente, la producción se mantiene gracias a las lluvias de diciembre, pero si no hay nuevas precipitaciones antes del verano, la cosecha podría ser mínima.
Se estima que la producción de miel podría reducirse hasta un 30%. Esta disminución en la producción no solo afecta a los apicultores, sino que también tiene un impacto negativo en la biodiversidad local, ya que las abejas son fundamentales para la polinización de muchos cultivos.
La situación se complica aún más con la llegada del invierno. Si no se acumulan reservas de miel durante el verano, los apicultores enfrentarán serias dificultades en los meses más fríos, lo que podría comprometer su actividad y la producción de alimentos que dependen de la polinización.
Consecuencias del cambio climático en la agricultura
La sequía en Málaga es solo un reflejo de un problema más amplio: el cambio climático. Este fenómeno global está alterando los patrones tradicionales de lluvias y sequías, lo que repercute directamente en la agricultura y la ganadería. Las altas temperaturas y la falta de agua han llevado a muchos agricultores a replantearse la viabilidad de sus cultivos.
Las consecuencias del cambio climático incluyen:
- Cambios en la temporada de siembra.
- Disminución de la calidad de los productos agrícolas.
- Aumento de plagas y enfermedades en cultivos y ganado.
- Desplazamiento de cultivos hacia altitudes y latitudes más adecuadas.
Esto no solo afecta a la producción agrícola, sino que también tiene un impacto en la economía local y en la seguridad alimentaria de la población.
El papel de las instituciones en la mitigación de la crisis
Es crucial que las instituciones tanto locales como nacionales tomen medidas decisivas para enfrentar esta crisis. Esto implica no solo la creación de políticas de apoyo, sino también la implementación de programas que fomenten el uso sostenible del agua y la adaptación de los cultivos a las nuevas condiciones climáticas.
Los agricultores requieren:
- Acceso a tecnologías innovadoras para el manejo del agua.
- Capacitación en prácticas agrícolas sostenibles.
- Fomento de la investigación sobre cultivos resistentes a la sequía.
Además, la colaboración entre los diferentes actores del sector agrícola, desde los productores hasta las administraciones, es fundamental para encontrar soluciones efectivas a largo plazo.
El futuro del campo en Málaga
El futuro de la agricultura en Málaga depende de la capacidad de adaptación de los agricultores a las nuevas realidades climáticas. Con la sequía como un fenómeno cada vez más frecuente, es esencial que se implementen estrategias que permitan a los agricultores no solo sobrevivir, sino prosperar en un entorno cambiante.
El apoyo laboral es solo una parte de una solución más amplia que debe considerar la sostenibilidad y la viabilidad económica del sector. La resiliencia del campo en Málaga se construirá sobre la base de una colaboración efectiva y el compromiso de todas las partes involucradas en la cadena de producción agrícola.
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